Tuve un sueño, todo era blanco, con toques rojos, grandes espacios, gente elegante, hombres trabajando, una esquina, muchos autos en la calle; era de día, sol y nubes; una inauguración, la gente feliz, todos, excepto uno, yo, lloraba a mares, desconsolado, como aquel que pierde algo muy preciado, como aquel que podría haber sido pero no fue, lloraba y no sentía vergüenza, pero tampoco buscaba que el resto lo note, sólo expresión. Todos estaban listos para un gran día de alegría, todos menos…