SebasP

Inerme, la realidad lo castigaba una vez más. Sus filtros sensoriales
le indicaban que la autocompasión era el camino. Sentía pena por su
vida, vivía un sentimiento de injusticia universal permanente, la vida
de los otros era luz, la suyo poco menos que vagas sombras.
Desbordante de insatisfacción tomaba el camino corto a un nuevo día de
trabajo, sus quejas permanentes por las faltas de oportunidad,
ausencia de desafíos, malas ejecuciones, errores de los demás, envidia
de los de…